lunes, 16 de junio de 2014

LOS FONDOS BUITRES Y LA CORTE DE PILATOS

Los presidentes latinoamericanos en la “Cumbre de Monterrey” (2004), instalaban por primera vez, oficialmente; la revisión de los felices noventa. Durante las últimas semanas de 2003, el FMI presionó a la Argentina para que fuese más "amigable" con los bonistas en default. La respuesta de Néstor Kirchner al planteo del organismo fue rehusar cualquier alteración a la oferta que había sido lanzada en Dubai (quita del setenta y cinco por ciento), considerando que no sería serio hacer una nueva propuesta, sabiendo que las restricciones internas no le permitirán cumplir con lo pactado. El ex Presidente apuntó de lleno a los “fondos buitres”, que compraron títulos emitidos originalmente, con tasas de interés exuberantes. Los rendimientos de los bonos contenían implícitamente una tasa de riesgo absurda, reflejando lo que luego podía esperarse. Un default.
Ante la insistencia de flexibilizar el diálogo, NK-el mejor negociador de deuda externa, de la historia económica contemporánea-propuso acceder a todas las entrevistas necesarias con los acreedores que se encontraran dentro de los lineamientos que había determinado la Argentina. Kirchner expresó claramente que muchos de los tenedores de bonos argentinos eran fondos que especularon contra el país (que compraron con cotizaciones al 30% de su valor en el “primer pase”), pensando en demandar a la Argentina, para obtener en un juicio, niveles de rentabilidad que no se conseguirían con ningún otro negocio en el mundo. En 2003/2004, la estrategia de “los buitres” presumía ganar el juicio y cobrar los bonos al 100% de su valor, o conciliar en 60% y como mínimo duplicar el monto de la inversión. Estos fueron los puntos de vista medulares expresados en la reunión “Cumbre de las Américas”. Los corrillos de aquel entonces, dijeron que hacia mucho tiempo que no se escuchaba una voz tan contundente y enérgica de un Presidente de Argentina.
Hoy supimos que Pilatos, se lavo las manos, como si esto contribuyera a su limpieza moral, pero en realidad contribuye a cimentar la mitología de, “este es el castigo permanente de quienes pecan contra los dioses del mercado”.
El mundo necesita algo más que considerar a los fondos buitres, se necesita reflexionar acerca del papel que los mercados y los paraísos fiscales deben desempeñar en la sociedad. No sea que un día nos demos cuenta que los gastos públicos de los países se bajan, para pagar la deuda con los usureros que acrecientan el capital, conseguido con negocios ilícitos. Un narcotraficante no es peor que un usurero, los dos van al infierno. Algo expresó Francisco esta mañana, hace falta considerar al mercado en el marco de los derechos de la sociedad en su conjunto; ponerle restricciones a la avaricia, puede evitar que la corrupción nos aplaste.
Resulta increíble la persistencia del poder financiero internacional y sus defensores, perturbando a los países y sus sociedades, incluso después del estrepitoso fracaso de 2008. Los fondos buitres han cosechado los esfuerzos realizados para obtener una victoria que podría abrir una caja de Pandora.  
Más allá de las elucidaciones de los mismísimos responsables del desastre-los estoy escuchando y viendo en TV-, la “Corte Pilatesca”, confirmó el daño a la Argentina por parte de los fondos buitres, conociendo las consecuencias que acarrea. Por esa razón, hoy los miembros de la Corte, son responsables y cómplices de “los violadores del mundo”*.
La decisión responde a las expectativas de la organización no gubernamental “American Task Force Argentina”, financiada por Elliott Management con el objeto de realizar distintas diligencias y lobbies en contra de la Argentina. El laudo parece una batalla ganada por los buitres, pero no es el fin. 
Una cosa es adherir al estado de derecho y respetar los contratos en los mercados; y otra muy distinta es el concepto de “justicia” que podemos extraer de esta decisión. Es obvio que se proclamó vencedor a quien no cedió ningún derecho, frente a aquellos que realizaron aportes significativos con “quitas y esperas”. Dicho más claramente, el mensaje es: “de aquí en adelante, quienes especulen con la desgracia de una Nación estarán protegidos, y quienes colaboren a mantener la estabilidad del sistema financiero internacional”, se verán perjudicados. Ridículo. Esto sucede en momentos que el mundo desarrollado se estanca, los emergentes de desaceleran, y la deuda de los países sigue creciendo a tasas mayores que el PBI. La torpeza del máximo tribunal estadounidense-de pasarle de nuevo la pelota a Thomas Griesa-, el desinterés demostrado por una causa emblemática, luce extravagante y peligroso, me despierta sospechas.


*Titulo de una novela del celebre Jonathan Black

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