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viernes, 27 de octubre de 2017

LA ECONOMIA DEL DESASTRE


Con Descartes, la razón se ubicaba en el centro del conocimiento; con Galileo, la técnica dominaba la ciencia; con Duran Barba se separaron los ideales monetaristas de la política. Los tecnócratas de De la Rua y Cavallo perdieron la perspicacia que tenían, convirtiéndose en rehenes de fuerzas que los exceden y los poseen.
Los economistas neoclásicos, monetaristas, heterodoxos críticos y aun estructuralistas; decían no entender al gobierno anterior (2002-2015). Obviamente, no se puede leer la economía desde esas representaciones y entender la perspectiva nacional y popular. El marco teórico no es ninguno de esos, por eso es como tratar de leer chino con el alfabeto latino. La “particularidad” que guía a un gobierno nacional y popular, obliga al gobernante a depender del pueblo, ser sensible a su voz y respetuoso de sus demandas. Melconian y Sturzenegger analizaban una economía nacional y popular, desde su perspectiva monetarista, Leiva desde su heterodoxia critica, Lavagna desde su moderada hetero-ortodoxia. Aspiro a no cometer ese error de aquellos que perdiendo las elecciones o siendo desplazados, pretendían que se aplicase su enfoque económico.
La solución de la inflación que era lo mas fácil de resolver, según el presidente Macri, se eterniza y vamos por el 4to semestre que no se alcanza el objetivo. La meta era 1% mensual (1.9% representa un error de 90% en la meta). Según Sturzenegger-Dujovne, la inflación, un impuesto confiscatorio que no se trata en el Congreso y afecta más a los sectores más vulnerables era mala praxis para un gobierno popular, pidiendo disculpas es aceptable para ellos, y la población le ha ratificado su confianza.
Existen estos límites fiscales y externos para la segunda línea de la tecnocracia De la Rua, lo marcan los déficits gemelos que exceden ampliamente a los del último periodo de Cristina Fernández. Comparando en forma homogénea, cuando uno mira el déficit fiscal-sin tomar los ingresos del blanqueo que son por única vez-, el déficit global crece. Ya se ubicaba alrededor de 9/10% del PBI computando el déficit provincial, municipal y cuasi fiscal, en el trimestre pasado.
En otro orden de cosas, el creciente déficit de la cuenta corriente indica que 2017 puede terminar con un déficit externo de alrededor de 5% del PBI. La balanza comercial ya acumula un déficit de 5.200 millones de dólares en solo 9 meses de 2017. Solo en septiembre el déficit fue de u$s 765 millones, contra un superávit  de u$s 242 en 2016.
Déficit gemelos:
Siempre que Argentina tuvo déficits gemelos de esta envergadura, experimentamos una crisis. En la historia contemporánea, sólo tuvimos déficits gemelos superiores a estos en dos oportunidades, en 1975 antes del Rodrigazo y en 1981-1983, luego de Martínez de Hoz. Hubo otras dos ocasiones con déficits gemelos con Alfonsín en 1987, terminamos en hiperinflación y, finales de Menem-De la Rua en 1998-2001 donde aun con indicadores inferiores y menos riesgosos a los actuales, finalizamos en default y estallido social.
¿Descarrilamiento en cámara lenta o shock?
Dos demonios acechan al neoliberalismo macrista, camuflado de desarrollista. En este momento el déficit de cuenta corriente es el resultado de la ausencia de la lluvia de inversión y el exceso de déficit fiscal.
Lo gobiernos de Alfonsín y la Alianza, descarrilaron en cámara lenta.
En cambio en 1975 los déficits gemelos de la Argentina intentaron ser resueltos con un shock, por Celestino Rodrigo-Ricardo Zinn y sus muchachos (una tercera línea de Chicago Boys-que llegaba para quedarse con la dictadura) y, obviamente terminó afectando la gobernabilidad en pocos meses.
En 1981-1983, con todo el apoyo financiero inicial, los déficits gemelos estallaron al cesar el financiamiento externo al mismo tiempo que aumentaron las tasas de interés en EE.UU., generando una crisis.
En aquél entonces el ajuste se produjo con devaluación y recesión. En 1981 el PBI cayó 5.2% y en 1982 con guerra de Malvinas a cuestas 0.7%, mientras que la inflación pasó de 105% en 1981 a 343% en 1983 (punta a punta, 433% diciembre contra diciembre). Por último, el tipo de cambio real multilateral mejoró 233% (punta a punta), devaluándose el peso un 70% en términos reales.
En 1987 (del plan Austral al plan Primavera) cuando los déficits gemelos treparon a 9% del PBI, la Argentina pasó de 175% de inflación anual a hiperinflación, alcanzándose en 1989 una tasa del 4.923% (punta a punta). El PBI cayó 11% en 3 años. El tipo de cambio real subió 128%, devaluándose el peso un 56% en términos reales.
Por último en 2001, al final de la Convertibilidad, aunque entonces los déficits gemelos alcanzaron un nivel inferior al actual-6% del PBI-, el corte abrupto del financiamiento externo llevó a una caída acumulada del PBI de un quinto en 4 años.
Como se evalúa desde el actual marco teórico, nunca resulta intrascendente la figura de déficits gemelos recargados. Si los préstamos del exterior se atascan y la emisión monetaria se reduce por la caída de la demanda real de moneda local en una economía semi libre, suele suceder una crisis macroeconómica.
En esta oportunidad, si bien la presencia de elevados déficits gemelos y exposición en dólares hace a la Argentina muy vulnerable, existe la posibilidad de evitar un mal desenlace. Eso depende de la buena voluntad o la avaricia de los prestamistas.
¿Qué es lo que posibilita esta valentía de los prestamistas?
La avaricia que ciega el riesgo real. La “liviana herencia”, que dejó un bajísimo nivel de deuda pública en términos del PBI, el pago casi a los fondos buitres pagando el máximo posible, que sentó un precedente. “Siempre pagaremos, ya encontraremos el candidato”.
El triunfo de CAMBIEMOS debe ascendernos a la categoría “emergentes”. Así aumentarían las probabilidades de mejorar el rating de calificación crediticia, con lo cual se podría seguir pidiendo prestado 7% del PBI durante 2018 y 2019, dejando una pesada herencia. Los dólares en el mundo abundan, hoy faltan clientes que paguen tasas extravagantes como las que viene sufragando Argentina.
Resumiendo: “viento de cola” financiero. Si esto se mantiene, y el mundo lo admite-el FMI, las calificadoras de riesgo, la banca de inversión, los bancos comerciales, las empresas internacionales deciden mirar para otro lado-; el endeudamiento se ira tornando mas comprometido y en algún momento pasara factura como ya lo ha hecho antes.


sábado, 9 de septiembre de 2017

PABLO TIGANI CONFESO

"Si, si señores, yo soy de Boca". Cada vez que otro expresa su opinión, tomo una pausa antes de responder y pienso en lo que voy a decir, antes de decirlo. Evito centrarme en una pequeña frustración, a veces sin lograrlo. No asumo cualquier cosa que alguien juzga inapropiada, de lo que pienso o hago. Me digo “Calma, no le hagas caso”. No siempre lo puedo lograr. No permito que las críticas negativas de una persona definan mi identidad. Mantengo una perspectiva. No considero a una crítica negativa como un hecho absoluto y permanente. Si creo que la crítica tiene algo interesante, la utilizo como una oportunidad para mejorar. Si casi nunca he interactuado con una persona y no me conoce del todo, en general, no hago caso a su crítica. Tengo en cuenta si la crítica de una persona tiene buenas intenciones. La forma en la que una persona expresa una opinión sobre mi puede indicar si debo hacerle caso o tomarla en serio. Me pregunto: -“¿Esta persona tiene en su sentimiento mi beneficio? - ¿Esto es algo en lo que puedo esforzarme para volverme mejor, o tan solo es una crítica que busca agredirme?”. Al formarme una opinión, siempre procedo a la investigación académica, casi nunca a una noticia periodística. Si no existe otro remedio, busco varias fuentes periodísticas y luego saco conclusiones. Leo libros que no están en las primeras góndolas de las librerías, papers y artículos publicados por diferentes teóricos relevantes, medios informativos intelectuales-si leo otros, lo hago considerando sus intereses-. Intento siempre incluir las perspectivas que cuestionan mis ideas. Reúno mi propia información en lugar de aceptar o mostrar desacuerdo de forma impulsiva, acerca de lo que otra persona piense o exprese. Nunca rehúyo la reflexión.
Determino con cierta facilidad si una persona se ha formado e informado sobre un tema. Antes de preocuparme demasiado por lo que alguien piensa, tengo en cuenta su pericia y la manera en la que expresa su opinión. Si tengo un Master y un Doctorado y, he escrito mis tesis sobre asuntos o acontecimientos históricos determinados, sepas que valoro y defiendo mi posición frente otra persona menos informada, pero con el objeto de ayudarla.
Además de tener en cuenta la fuente de una información, pienso en la forma de expresarse del medio o el periodista o académico venal, que los hay. Me pregunto ¿es una persona informada la que tengo enfrente, un periodista, un académico, una Fundación financiada por corporaciones privadas o publicas, de que y para que? -¿Sobre que tema se trata? ¿Se trata el asunto de forma clara y considerada, o tan solo hay injurias agravios, ofensas, infamias, escarnios, mofas, provocaciones insolencias y criticas por estar en desacuerdo; o para defender intereses? – También analizo las afirmaciones cargadas de cumplidos, piropos, lisonjas, elogios, reverencias y genuflexiones.
No finjo estar de acuerdo tan solo para complacer a los demás. No transo convicciones. No se puede ir por la vida dándoles el gusto a todos. Máxime sobre temas donde uno tiene una opinión que en ciertos círculos es políticamente incorrecta, que va en contra de “la norma”, en especial si le he dedicado tiempo sentado leyendo y reflexionado para formarme mi opinión. En mi análisis, establezco un equilibrio entre las teorías, las evidencias empíricas y mi experiencia, en lugar de tratar de coincidir con la mayoría. Respeto lo que los demás piensen y acepto que no todos pensarán igual que yo, pero nunca dejo de desafiar su capacidad de reflexión.
Prefiero estar del lado de los más vulnerables en lugar de los más aventajados y no finjo prescindencia aunque me convendría económicamente que tengan razón los últimos, solo para complacerlos y ayudarlos a ser más cínicos e hipócritas, si es que lo son, si es que fuera el caso. Tengo mi propia opinión, no repito como un loro lo que dice Lanata ni Navarro. Solo enseño en la universidad. Trato de citar reconocidos autores entre sus pares. Intento “describir” (nunca enseñar) cuando estoy frente a “otro par” no presumo explicarle, ya que lo considero una falta de respeto.
Es saludable (no normal) para mi, sostener mis principales valores y creencias, no suelo renunciar a ellos tan solo para ser popular entre encumbrados botarates. Por ejemplo, tengo convicciones de fe, metodológicas y políticas que frecuentemente reviso, por lo cual me he cimentado para conferenciar. No modifico mis convicciones, porque alguien las critica por cuestiones de ignorancia.
Tomo decisiones que coinciden con mis prioridades, en lugar de hacer lo que los demás consideran relevante. Si me invitan a una fiesta a emborracharme, burlarme de alguien o hacer un negocio nebuloso, voy a abstenerme porque es muy importante para mí. Yo elijo  “que cosas NO hacer”. En lugar de ir a una fiesta solo para lucir amigable o presumir picardía realizando trampas, siempre optare por estar libre de las consecuencias que oprimen a quienes toman ese camino. Constantemente me estoy preparando en todas las áreas (oración, natación, lectura, cursos) ya que es importante para mí mantener mi integridad (esta es: espiritual, física e intelectual).
Tengo cabal idea de lo que me gusta y lo que no me gusta, cuido mi entorno y estilo de vida, por eso no tengo un millón de amigos como Roberto Carlos.
El gusto es la subjetividad, la historia personal de cada uno y la formación es otra cosa. Si alguien dice no me gusta esto o aquello, tengo muy en cuenta su opinión, pero no es la palabra final para mi.
El gusto político es tan subjetivo como la indumentaria, y es probable que uno no acompañe lo que se pone de moda, ni un enfoque político. La diversidad de ideas es un elemento estupendo, sería muy aburrido que todas las personas piensen igual. Me refiero a las personas que piensan.
Prescindo de las críticas no solicitadas. Las redes sociales son una manera inmensa de mantenerse conectado con tantas personas que no podría llegar a reunirme o conocer. No obstante, también permite que algunos usuarios tengan muchas oportunidades inmerecidas y la ejerzan con absoluta impunidad. Como no deseo recibir mas agravios gratuitos-recibo muchísimos-, a instancias de un amigo que me dio un consejo, los elimino. También he entendido que de esa manera evito serle de tropiezo. Si te elimine de mired, creo que he sido lo suficientemente claro.

viernes, 14 de julio de 2017

AL MUNDO LE VA BIEN, TASAS DE INTERES BAJISIMAS


La economía internacional sigue creciendo a un ritmo trimestral del orden de 3% anualizado, esta es la mayor jerarquía de crecimiento del mundo desde la crisis global del semestre trágico de 2008-2009. La tasa de interés del bono de los EE.UU. a 10 años paga 2.35%, Argentina abona casi 3 veces mas en forma externa y 12 veces en Lebacs, con el dólar a $17. Y esto, después de pagarle a los fondos buitres. Parecería que vamos por el camino de Brasil- superintendente regional que asume más problemas. El tema es que Brasil puede devenir en una huida en estampida de los  mercados emergentes (aunque nosotros somos fronterizos-peor) si llega a detonar su deuda pública, que ya trepa a 73 puntos del PBI.
Desde que Macri llegó, se enfrascó en cierta erudición anti inflacionaria que aplica altas tasa de interés, déficit fiscal y endeudamiento creciente. Lo único que hubiera salvado apariencias sería el control del aumento generalizado de los precios. Eso fue lo que favoreció al tándem Menem-Cavallo para durar tantos años. Sin embargo la inflación no se pudo controlar, y se disparó arriba de 40% en 2016, y en 2017 el nivel general acumula en un semestre con mas de 12%, siendo la inflación de los últimos 12 meses alrededor de 23%.  Esto significa que recién después de 18 meses de índices inflacionarios superando los 15 años precedentes, la administración Macri alcanza el promedio de Axel Kicillof.
Toda la oposición debería postular un urgente regreso a la prudencia, proponiendo el regreso del Estado con sensibilidad social, generando actividad económica y empleo. Las evidencias empíricas indican que la  fuerte caída del desempleo entre 2003-2008, coincidió con superávit fiscal, luego de la implosión del modelo neoliberal “a la argentina” que parece retornar con el mismo recorrido. El oficialismo ahora propone un modelo parecido al de Colombia, Perú o Chile, con énfasis en la inflación, haciendo caso omiso a la penosa distribución del ingreso que estos países exhiben. Ambicionan apertura incondicional de la economía-crecen fuerte las importaciones- y un Estado menos regulador, despreocupado de la injusticia social. Ese modelo, tal como vemos en esas naciones, generan la afluencia de sus ciudadanos hacia nuestro país-aun hoy, se está mejor aquí que en sus países-. Finalmente, el oficialismo va avanzando a un modelo más Pro-mercado, dispuesto a realizar todas las concesiones soberanas y reformas económicas estructurales que posibilitarían que la Argentina dejara atrás todas las conquistas sociales alcanzadas desde 1945. Parece difícil que eso se pueda lograr, verificada que fue ayer la dinámica que esta tomando la crisis social.
Los economistas y CEOS con sus gestiones han “privatizado los ministerios públicos-lucen como propiedad”, la mayoría de ellos no tiene experiencias en una fábrica, ni en tumulto de operarios metalúrgicos. Los convencidos abrevan de los autores más dogmáticos, los conciben como si fueran científicos referentes para imprimir programas lineales, intentando que la vida se parezca a lo que han leído. Súmele un periodismo prosaico, que inclusive ahora está incorporando doctores devenidos vulgares, a la mesa nocturna de la TV grosera. Todo para seguir este juego fantasioso de un héroe que vino a cambiar el país, en lugar de un voluntario cuya rudeza parece no tener limites. Es mas, el periodismo más temerario se atrevió a  disfrutar sin pudor ante las cámaras, las situaciones desgraciadas como la de Pepsico generadas por esta excéntrica chifladura de “dar palos”. Del poco pensar en el costo social y del mucho encerrarse en sus intereses, al gobierno se le ha escurrido el discernimiento. Acaban de perder el juicio al ignorar la feroz represión en la planta de Pepsico, mientras el presidente planeaba la campaña con sus colaboradores, minimizando la situación, según titula Liliana Del Franco en Ámbito Financiero. Para finalizar suave, les dejo un intercalado pasaje de Don Quijote de la Mancha: …“Y viendo don Quijote lo que pasaba, con voz airada dijo: Descortés caballero, mal parece tomaros con quien defender no se puede;…yo os haré conocer ser de cobardes lo que estáis haciendo”.